Hermanos y hermanas, a la luz de todo lo que les he compartido acerca de las misericordias de Dios, les exhorto a que ofrezcan sus cuerpos como sacrificio vivo y santo a Dios, una ofrenda sagrada que le agrada; este es su culto racional y esencial. No permitan que este mundo los moldee a su imagen. Al contrario, sean transformados de adentro hacia afuera mediante la renovación de su mente. Así podrán discernir lo que Dios quiere y lo que le parece bueno, agradable y completo. Romanos 8:1-2
MUERTOS AL PECADO Y VIVOS PARA CRISTO
A medida que crecen en comunidad y en la verdad, oremos para que los creyentes en España vivan la realidad de la nueva vida. Que se desprendan del viejo yo y elijan cada día vivir en el Espíritu, reflejando el carácter de Cristo en cada aspecto de su vida. Oremos hoy para que los nuevos creyentes en España se consideren muertos al pecado y vivos para Cristo.