La búsqueda de victoria y éxito de Alfredo lo llenó de rabia hasta que un día Dios le mostró un atisbo de su camino y del camino que Él podía ofrecerle. Había luchado contra alguien toda su vida, pero solo al entregarse a Dios encontró la paz verdadera y duradera.
Oren para que el pueblo de Asturias entregue sus luchas, su orgullo y sus cargas al amoroso cuidado de Jesús. Que experimenten la verdadera libertad de la gracia de Dios al dejar a Él su ira y sus obstáculos.
Romanos 8:37
No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.